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La amenaza. El "futuro remoto" y el "futuro inminente"

La acción de amparo atiende al pasado exclusivamente en función del presente: lo pretérito sólo interesa en cuanto se prolongue hasta hoy.
En principio, el "puro futuro" tampoco interesa en el ámbito del amparo (...). La doctrina mexicana, con relación a este punto, habla de los actos "futuros remotos", es decir, de hechos inciertos, eventuales, cuya producción -si ocurre- cae íntegramente dentro del área del porvenir.
Hay, sin embargo, otro "futuro", cuya conexión con el presente es íntima y sólida. La denominación mexicana de "actos futuros inminentes", alude precisamente, a hechos próximos a ejecutarse. Se trata de actos cuya comisión se verificará en un futuro inmediato y que, por ende, pueden interesar al amparo. La amenaza tipifica, en la terminología argentina, esas situaciones.
La doctrina admite el amparo ante la amenaza de una lesión que sea precisa, concreta e inminente (Martínez Paz), grave (Bielsa), cierta, actual e inminente (Lazzarini) o, como el mismo Fiori lo admite, "cuando el acto arbitrario se ha dictado y no se ejecuta, pero su proyección es tan patente cual si fuera una expresión de intimidación".
(Fuente: SAGÜES, Néstor P., Derecho procesal constitucional, Acción de Amparo, Ed. Astrea, 4º Ed., Buenos Aires, 1995, p. 113)
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